Vuelvo a mí
Todos nos ponemos armaduras para protegernos. Con el tiempo se vuelven historias que nos contamos, y en el ejercicio de protegernos nos desconectamos de nosotros mismos. Nadie puede darle a su equipo lo que no se ha dado a sí mismo.
Lina Sinisterra Mazariegos
Charlas, conversaciones y escritura para volver a uno mismo, confiar en los otros y construir equipos que se mueven como uno solo.
Algunas luciérnagas empiezan brillando cada una a su ritmo y terminan encendiéndose al mismo tiempo. Así se ve un equipo con mística.
La idea
Es la energía, hecha de corazón, razón y pasión, que hace que un grupo deje de trabajar en paralelo y empiece a moverse como uno solo. Aparece cuando un lugar es lo bastante seguro para que la gente se quite la armadura. Y empieza adentro.
Todos nos ponemos armaduras para protegernos. Con el tiempo se vuelven historias que nos contamos, y en el ejercicio de protegernos nos desconectamos de nosotros mismos. Nadie puede darle a su equipo lo que no se ha dado a sí mismo.
Cuando dos personas trabajan juntas, se encuentran sus armaduras. La confianza aparece cuando cada una se atreve a mostrarse un poco más allá de la suya.
La mística empieza en cada persona, pero la organización decide si la deja crecer o la apaga. No se puede exigir mística en un sistema que la castiga.
Una luciérnaga sola es una persona que encontró su luz adentro. Muchas luciérnagas brillando al mismo tiempo son un equipo con mística. Y para que eso pase, se necesita un hábitat que no las apague.
Mi historia
Los primeros ojos que vi al nacer fueron los de mi abuela, antes que los de mi madre. Ella me recibió. Le decíamos la Apilla.
La Apilla era la doctora Graciela Hurtado de Mazariegos. En 1944, cuando a las niñas les enseñaban bordado "para prepararse para la vida", ella entró a estudiar Medicina en la Universidad Nacional. Era la única mujer entre 150 estudiantes. Fue la primera médica del Valle del Cauca.
Yo crecí en la casa de al lado de la suya. Cuando en mi casa había caos, cruzaba a la casa de mis abuelos. Ese era mi lugar seguro. En el patio, con mis hermanos, cazábamos luciérnagas. Las metíamos en un tarrito, las mirábamos brillar y después, siempre, las soltábamos.
Afuera de esa casa, yo era una niña tímida que creía que todo lo que podía salir mal iba a salir mal. Así que hice lo que hacemos todos cuando no confiamos: me puse una armadura.
Con ella llegué lejos. Me senté en una sala llena de coroneles y hoy soy capitana de la Reserva del Ejército. Rescaté la empresa de mi abuelo mientras él se iba apagando. Fui Secretaria de Gobierno de Cali, y cuando pedí que sacaran a quienes se estaban quedando con lo que era de la ciudad, me amenazaron. Hoy dirijo la ANDI en el Valle del Cauca.
Pero la armadura me cobró algo que tardé años en ver: en el ejercicio de protegerme, me desconecté de mí misma.
En mi familia aprendí que las respuestas están adentro. Así que fui adentro: terapia, yoga, psicología transpersonal, la montaña, siete maratones. En un retiro de sanación entendí mi herida más profunda: la desconfianza. Por eso me tatué esta palabra.
Mi trabajo, hoy, es enseñarle a la gente a encontrar dentro de sí misma el lugar seguro que yo encontré en la casa de mis abuelos. Para que, desde ahí, pueda confiar, quitarse la armadura y vivir con mística.
Porque la luz, como las luciérnagas, no se guarda en un tarrito. Se suelta, para que siga brillando.
Facultad de Medicina, Universidad Nacional, 1949. Entre todos esos rostros, una sola mujer: mi abuela.
Charlas y talleres
Vivimos el momento de mayor desconfianza en décadas, y ya entró a las empresas: equipos que cumplen pero no se comprometen, áreas que trabajan en paralelo, conversaciones que nadie se atreve a tener y gente que llega a trabajar con la armadura puesta.
La motivación viene y va. La mística se construye. Mis charlas y talleres son presenciales, en español, en Cali y otras ciudades de Colombia.
¿Por qué algunos equipos se mueven como uno solo y otros, con el mismo talento, solo cumplen? Respondo esa pregunta desde lo que viví liderando en el Ejército, el gobierno y la empresa, y la convierto en una experiencia que empieza en el cuerpo y termina en compromisos concretos.
Una charla abre la conversación. La cultura se construye con el tiempo. Cada organización elige hasta dónde llegar.
| Formato | Duración | Para quién | Para qué |
|---|---|---|---|
| Despertar | 45 a 60 minutos | Equipos completos y eventos, de 30 a 150 personas | Inspirar, abrir la conversación y darle a la organización un lenguaje común |
| El espejo del líder | 90 minutos a medio día | Comités directivos y juntas, hasta 35 personas | Que quienes lideran reconozcan su armadura antes de pedírselo al equipo |
| Construir mística | Medio día o un día | Equipos o áreas | Practicar la conversación pendiente, el estándar de equipo y los rituales de presencia |
| A la medida | Según el proceso | Organizaciones que quieren ir más allá | Combinar charlas y talleres en el tiempo, según lo que necesite cada equipo |
Mi recomendación: empezar por arriba. Cuando quienes lideran hacen su propio trabajo, lo que viene después tiene con qué sostenerse.
Mi abuela tuvo que endurecerse para ser la primera médica del Valle. Ochenta años después, muchas mujeres que lideran siguen construyendo versiones de sí mismas para que las tomen en serio. Una conversación sobre la diferencia entre adaptarse y desaparecer.
Hace seis años decidimos medir cómo veían al empresariado del Valle sus grupos de interés. Lo que encontramos no fue un número: fue una distancia. Una charla sobre por qué la reputación se construye desde adentro, y qué puede hacer una organización al respecto.
Pódcast
Conversaciones profundas sobre propósito, bienestar y las búsquedas que solemos postergar. Todos pasamos por momentos de luz y de oscuridad, y escuchar la historia de otro nos ayuda a entender la nuestra.
Un proyecto de Lina Sinisterra Mazariegos.
De niña, en el patio de mis abuelos, cazaba luciérnagas con mis hermanos. Las metíamos en un tarrito y las mirábamos brillar. Y después, siempre, las soltábamos.
Las luciérnagas producen su luz adentro. Es una luz fría, que no quema. Brillan en la oscuridad y se hablan con ella. Así entiendo este pódcast: personas que encontraron su luz adentro y que, al compartirla, iluminan a otros.
Escritos
Escribo sobre confianza, armaduras y mística: de adentro hacia afuera.
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